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Balanza de cocina vintage Bernar Diamante 1 Kg

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Estructura en policarbonato efecto cromado espejo en muy buen estado de conservación con muy pocas señales del paso del tiempo y que son casi inapreciables. El mecanismo interno está realizado en metal galvanizado con muelle y el plato es de acero inoxidable. La escala de peso es de 0 a 1000 gramos y mide de 10 en 10 gramos.

Hay que hacer constar que no estamos ante una balanza de precisión milimétrica ya que está destinada exclusivamente para uso doméstico pero al realizar las pruebas pertinentes nos ha pesado correctamente.

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País

España

Década

Años 70

Material

Plástico

Dimensiones

10´5 cm ancho x 18 cm alto x 12,5 cm profundo (sin plato)

Plato

16 cm x 16 cm

Sobre Bernar
Nos congratula que una marca como Bernar que nació en 1946 como Manufacturas Bernar siga funcionando actualmente. De hecho siguen dedicándose a fabricar los mismos productos con los que iniciaron su actividad aunque a lo largo de los años han ido diversificando su producción hasta completar su catálogo actual. En los años 80, para rentabilizar las grandes inversiones que habían realizado en maquinaria, afianzaron su posición como subcontratistas de sectores como la automoción, la industria agroalimentaria o la minería. Actualmente en su catálogo de productos mantienen algunos diseños de los años 60-70 que han permanecido prácticamente inalterables como pueden ser la balanza Omega o la Diamante.
Fuente: bernar.es

1 valoración en Balanza de cocina vintage Bernar Diamante 1 Kg

  1. RaF_P-P-F

    Después de revisar, engrasar y sacar brillo a esta pieza en nuestro taller me la llevé a casa para mostrársela a mi pareja. Sabía que le iba a gustar y que iba a resultar difícil ponerla a la venta ya que, irremediablemente, se iba a enamorar de ella. Y así pasó.
    La pequeña y reluciente balanza Bernar contrastaba perfecta y armónicamente con la negra y brillante encimera de granito de la isla de la cocina dotando a la estancia de la calidez que hasta ahora había adolecido. Me la pude volver a llevar al almacén dos días después no sin antes haber realizado la promesa de que buscaría otra igual o parecida para casa.
    En fin, una pieza preciosa a la que, sin duda, no le afecta el “peso” de los años.

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